lunes, marzo 20, 2006

Cuenta atras

La derrota existe. Aunque muchos prefieran ignorar este hecho.

Aquellos que no la conocen porque escogen no mancharse con el mundo real.
Aquellos que viven en ella porque no pueden ocuparse de otros. Bastante tienen con intentar escapar ellos mismos.
Aquellos que han conseguido huir prefieren no mirar atrás

Es un estado vital del que es casi imposible escapar.

La vida es una mala ganadora. Dejas que te venza, aunque solo sea una vez, y te arrepientes durante el resto de tu vida.
Todo se transforma en una sucesión de derrotas. Sin principio definido ni final a la vista.
Luchas a la desesperada, intentas salir a flote pero solo consigues embarrarte más y más, hasta que llegas al punto-de-no-retorno.

Te despiertas con resaca, hambriento y débil.
Te despiertas en otra ciudad, en tu bolsillo lo justo para un billete de metro y quizá para una comida.
Nadie en quien confíes para ayudarte en ese momento. ¿Acaso en Santander encontrarías más gente dispuesta? Seguramente no, tienes más euros en el bolsillo que gente en la que puedas confiar.
Limitas tu mundo a esa habitación: la mochila, un billete de autobús y tú mismo.




¿Para que volver? Te aseguraste de quemar las naves. No queda nada a lo que merezca la pena regresar.
Nada a lo que merezca la pena regresar. El viaje fue un último intento desesperado de cambiar la racha. Y fallaste.
¿Acaso quieres volver a lo mismo de siempre con la seguridad de que jamás podrás escapar?

¿Y que otra cosa puedes hacer? ¿Abandonarlo todo y huir? Sabes que simplemente no puedes vivir con asuntos pendientes. Es superior a ti.

¿Y una huida definitiva y sin regreso, más allá del arrepentimiento?
Inviable. Claro que da miedo, aunque no tanto como seguir afrontando la misma vida, hay algo más.

Por encima de todo quieres ganar. Cambiar el curso de los acontecimientos y ganar este juego jugando con sus propias reglas.
Y sabes que en las condiciones actuales ni siquiera eres un rival a tener en cuenta. Debes cambiar cosas.
Y estableces un tiempo límite.




En esa habitación redacté mentalmente una carta. Una carta que luego transcribí, con las metas fijadas y las vías de acción previstas.
Debía abrirla de nuevo el 1 de abril y decidir si había avanzado algo en esos 4 meses.
Me temo que aunque ha habido avances, dejan mucho que desear respecto a los resultados esperados.
En fin, puede que retrase la apertura del 1 al 3 de abril. Tal vez ese día obtenga algo que pueda mostrar a mi "yo del pasado".

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¿Y bien? Ahora ya has abierto la carta. Sí hay algo que puedes mostrar a tu yo del pasado.

Deja de pensar en tu yo pasado y en la derrota.

Hoy luce el sol. Pero has tenido que esperar una semana para enterarte.

14:23  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home